El consumo del té en adultos y niños

El consumo del té en adultos y niños

Cuando estás en casa, sueles beber una taza de té verde a mediodía después de comer, te gusta su sabor y te sienta genial como digestivo. Por las noches prefieres una infusión después de la cena, algunas veces es té blanco y otras alguna infusión de rooibos para relajarte antes de dormir. Tu niño, te observa cada jornada y un día te pide probar esa bebida que tanto disfrutas. Y es aquí cuando se presenta el gran dilema. Permitirle a tu niño beber té u otra infusión.

Para un adulto consumir un máximo de dos tazas de té por día es ideal para evitar efectos secundarios. La ingesta excesiva de té negro o verde puede producir síntomas que incluyen gases intestinales, náuseas, dolor de estómago, dolor abdominal, mareos, dolor de cabeza y musculares.

El té negro es estimulante y por esa condición es recomendable tomarlo en la mañana. La presencia de las catequinas presentes en su composición ayuda a estar más alertas.

Los tés blancos, por el contrario, son los menos astringentes porque tienen poca o nula oxidación. Son los ideales para dormir porque tienen menos taninos, menos catequinas, Esto los hace menos estimulantes.

Cuando el té negro se combina con especias por ejemplo en el tan conocido Blend de té, Masala Chai, lo ideal sería tomarlo con leche porque esta hebra es astringente y la mezcla con especias pungentes puede producir acidez. Sin embargo, si se respetan los tiempos de infusión puede ser un buen digestivo luego de una comida pesada y con alto tenor graso.

Sobre el consumo de infusiones en los niños existen diversos planteamientos, lo que sí está claro es que el té es una bebida que contiene teína, un estimulante que actúa de la misma forma que la cafeína y por ese motivo no suele ser recomendable para los pequeños. La razón se debe a que ellos son mucho más sensibles a la hora de digerir bebidas estimulantes, por lo que la ingesta de té puede producirles efectos secundarios negativos como insomnio, nerviosismo o dolores de cabeza.

Sin embargo, existen algunas alternativas en este tipo de infusiones que puedes darle a tu hijo si quiere emular tu hábito. El rooibos es un tipo de planta, que, al contrario del té, se conoce por sus propiedades relajantes, entre otras muchas virtudes. Con frecuencia la infusión es llamada té de rooibos, nombre que produce confusión puesto que es un árbol diferente y no es té ya que no proviene de la Camellia Sinensis. Entonces debemos hablar de una infusión de roobois, no un té.

El árbol del rooibos viene de Sudáfrica y se caracteriza por su sabor dulce y frutal.

Además de sus efectos tranquilizantes, ofrece propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antihistamínicas; así como contenido de vitamina C, calcio, magnesio y flúor. Por todas estas ventajas es recomendado para todas las edades, incluyendo mujeres embarazadas y niños.

Esta infusión no necesita azúcares por su natural sabor dulce, aunque si lo deseas puedes acentuar esta propiedad agregándole miel o frutas tales como cáscaras de cítricos, arándanos disecados y hasta cascarilla de cacao. Puedes también agregar a su infusión unas gotas de esencia de vainilla.

Frío o caliente será una excelente opción para introducir a los niños en el hábito y la costumbre de la ingesta de infusiones saludables.

 

 


Claudia G. de Núñez Especialista en Té
Fundadora y Directora de Cre Ar Te